Marte tuvo glaciares de agua muy fría y salada.

Marte tuvo glaciares de agua muy fría y salada.

Las huellas de este paisaje glaciar quedaron plasmadas en el terreno, así lo evidencia la investigación de un equipo de astrónomos encabezado por el Dr. Alberto Fairén, científico de la Universidad Cornell en EE UU, publicada en la revista Planetary and Space Science.

Pablo Hernández Mares,

La nave Curiosity de la NASA explora el planeta rojo dentro del llamado cráter Gale, donde hace 3.500 millones de años se extendió un enorme glaciar. Las huellas de este paisaje glaciar quedaron plasmadas en el terreno, así lo evidencia la investigación de un equipo de astrónomos encabezado por el Dr. Alberto G. Fairén, científico de la Universidad Cornell en EE UU, publicada en la revista Planetary and Space Science.

Entrevista

Pablo - En su investigación previa usted ha realizado estudios sobre el clima en el planeta Marte ¿Cómo se puede estudiar la meteorología de un planeta a miles de kilómetros de distancia y en el pasado?

Fairén - Actuamos como detectives, o como médicos forenses, estudiando las huellas morfológicas y geoquímicas que han dejado sobre la superficie y la subsuperficie de Marte los distintos climas del pasado.

Pablo - ¿Qué elementos les sugirieron pensar que en Marte existieron glaciares?

Fairén - Desde hace algún tiempo pensamos que el clima de Marte en el pasado fue muy frío. Es cierto que el planeta esta cubierto de huellas morfológicas y mineralógicas que atestiguan la presencia de agua líquida en grandes cantidades al principio de su historia, pero también es cierto que los modelos climáticos nos dicen que las temperaturas globales nunca fueron cálidas. Nosotros hemos propuesto una hipótesis para explicar esta aparente contradicción, según la cual el clima habría sido muy frío pero en ciertos lugares y momentos el agua podría haber permanecido en estado líquido. Esto se conseguiría gracias al efecto combinado de temperaturas globales cercanas a los 0 centígrados y a la presencia de sales en el agua, formando soluciones acuosas que permanecerían liquidas a temperaturas más bajas. El escenario resultante dibuja un Marte primitivo que incluía ríos, lagos y mares de agua muy salada y muy fría, y la presencia de glaciares por todo el planeta. El ciclo hídrico se cerraría con precipitaciones en forma de nevadas, casi nunca lluvia.

Pablo - ¿Qué marcas en el terreno dejan los glaciares a su paso?

Fairén - Son diversas, desde terrenos estriados hasta acumulaciones de rocas, pasando por rocas estriadas, depósitos en forma de abanico, cuencas cóncavas o restos de morrenas. Analizando imágenes orbitales, hemos conseguido identificar una enorme variedad de huellas de glaciares a gran escala en el cráter Gale, y confiamos en que el rover Curiosity pueda identificar otras a menor escala.

Pablo - ¿En qué sentido le han ayudado los datos que envían las naves que orbitan Marte y aquellas que están sobre el terreno? ¿Podrían haber llegado a las conclusiones que ustedes llegan sin estas instrumentos?

Fairén - Los orbitadores y los rovers son nuestros ojos en Marte. Sin ellos, ninguna investigación sobre Marte seria posible, ni la nuestra ni ninguna otra. Sin la ayuda del programa espacial, no tendríamos absolutamente ni idea de como es Marte o como fue en el pasado.

Pablo - ¿Podría ser su investigación un precedente en la exploración de condiciones climáticas en planetas aún más lejanos?

Fairén - Es posible, pero es pronto aún para saberlo.

Referencia del artículo de investigación:
Alberto G. Fairén, Chris R. Stokes, Neil S. Davies, Dirk Schulze-Makuch, J. Alexis P. Rodríguez, Alfonso F. Davila, Esther R. Uceda, James M. Dohm, Victor R. Baker, Stephen M. Clifford, Christopher P. McKay, Steven W. Squyres. “A cold hydrological system in Gale crater, Mars”. Planetary and Space Science 93-94: 101–118, 2014.